jueves, 6 de septiembre de 2007

PERESTROIKA

Perestroika (en ruso перестройка, reestructuración) fue un proceso de reforma basado en la reestructuración de la economía puesto en marcha en la Unión Soviética el 11 de marzo de 1985 por Mijaíl Gorbachov con el objetivo de reformar y preservar el sistema socialista, pues quería dar a la sociedad soviética un cierto espíritu de empresa e innovación. Este proceso, acompañado también de una cierta democratización de la vida política, trajo varias consecuencias a nivel económico y social que provocaron el fin de la era de Gorbachov y el colapso y desintegración de la URSS.

El mandato de Gorbachov inició un periodo de apertura política (perestroika) caracterizado por la puesta en marcha de un ambicioso plan de reformas:

  • Ley de empresas del Estado: daba mayor autonomía a los directivos de las empresas públicas. Pese a sus buenas intenciones, en la práctica provocó la aparición de una corrupción creciente y la aparición de mercados negros.
  • Glasnost, o claridad informativa: significaba el final del secretismo soviético y la censura de prensa.
  • «Nuevo pensamiento» o retorno a la distensión con Estados Unidos, lo que tuvo como resultado la firma de importantes tratados de desarme.
  • Rehabilitación política de significativos disidentes, como Andrei Sajarov

Su principal objetivo y en el cual estaban enfocados, era la deformación del sistema socialista a través de la flexibilización de economía y una democratización de la sociedad. En la política interior impulsó la lucha contra la corrupción política, instauró medidas liberalizadoras y tendió a la descentralización de la economía

La perestroika iba complementada por la glasnot, una política de apertura hacia los medios de comunicación, con transparencia informativa, permitiendo la libertad de expresión y de opinión, al contrario que en la etapa anterior, caracterizada por la ejecución de los contrarios al sistema.

Lo importante, sin embargo, estriba en que, en realidad, la Perestroika se enmarcaba en su momento inicial en un tipo de comportamiento habitual en el seno del régimen soviético. Se trataba de lograr un uso más apropiado de los medios económicos de los que se disponía, porque se admitía ya la existencia de un abismo entre la realidad y lo oficial. Este nuevo impulso reformador incluyó la purga de una burocracia ineficaz y la voluntad de implicar al conjunto de los ciudadanos en la tarea colectiva de reconstruir la economía nacional. Lo auténticamente novedoso fue, por tanto, la sensación de inevitabilidad en la autocrítica y la urgencia de resolver los problemas productivos, así como la amplitud de la revisión a emprender.

En el origen de la Perestroika estuvo, sin la menor duda, una voluntad de reforma económica, pues éste era el aspecto más grave de la situación de la URSS a mediados de los ochenta. Pero aunque Gorbachov presentó el cambio necesario en esta materia como una imperiosa necesidad, no lo fundamentó en una teoría acerca de él.

Nunca, a lo largo de toda la duración de la Perestroika, se discutieron las alternativas económicas existentes en otros países del área socialista. Las pocas medidas que realmente se adoptaron no fueron discutidas de forma efectiva, como fue el caso de aquellas que permitían capital extranjero. Un chiste acerca de Gorbachov, que le describía como una persona que tenía cien consejeros económicos pero no sabía cuál era el bueno, ilustra la situación de perplejidad de la clase dirigente soviética que demostró mucha más capacidad de destruir que de construir. Rizhkov, el presidente del Consejo de Ministros nombrado por Gorbachov y persona clave para ejecutar la reforma económica, simplemente permaneció en la pasividad y, como veremos, cuando ya la situación empezó a convertirse en patética sólo fue uno de quienes propusieron una serie de planes de acción contradictorios que concluyeron en una situación insoluble.

Resulta obvio que el balance de la política exterior fue no sólo positivo sino brillante para Gorbachov. El optimismo generado por este resultado fue un factor que contribuye a explicar que, aunque ése no era su propósito original, la Perestroika derivara hacia una reforma política.

Hacia el final del mandato de Gorbachov, la perestroika empezó a recibir críticas tanto por los que pensaban que las reformas se aplicaban demasiado lentamente como por los comunistas que temían que éstas destruyeran el sistema socialista y llevaran a la decadencia del país. El 25 de diciembre de 1991, día en que Gorbachov renunció a su cargo. Yeltsin se convirtió en su sucesor, abandonando el comunismo y convirtiéndose en presidente de la recién fundada República rusa.

Podemos concluir que Gorbachov demostraba la Perestroika su difícil adaptación al mundo del liberalismo o, más aún, a la democracia. Pero, al mismo tiempo, en diciembre de 1988 su Gobierno se dijo inspirado por "valores humanos universales", lo que significaba un rompimiento esencial con los principios del marxismo-leninismo, que hasta el momento eran la esencia misma del régimen soviético.