jueves, 6 de septiembre de 2007

La revolución china , Mao se tung


Mao Zedong (Pronunciación) ▶ (ayuda·info·en ventana) (chino simplificado: 毛泽东, chino tradicional: 毛澤東, pinyin: Máo Zédōng, Wade-Giles: Mao Tse-tung; Shaoshan, Hunan, 26 de noviembre de 1893 - Pekín, 9 de septiembre de 1976) fue el máximo dirigente del Partido Comunista de China (PCCh) y de la República Popular China. Bajo su liderazgo, el Partido Comunista se hizo con el poder en la China continental en 1949, cuando se proclamó la nueva República Popular, tras la victoria en la Guerra Civil contra las fuerzas de la República de China. La victoria comunista provocó la huida de Chiang Kai-shek y sus seguidores del Kuomintang a Taiwán y convirtió a Mao en el líder máximo de China hasta su muerte en 1976.

En el plano ideológico, Mao asumió los planteamientos del marxismo-leninismo pero con matices propios basados en las características de la sociedad china, muy diferente de la europea. En particular, el comunismo de Mao otorga un papel central a la clase campesina como motor de la revolución, planteamiento que difiere de la visión tradicional marxista-leninista de la Unión Soviética, que veía a los campesinos como una clase con escasa capacidad de movilización y adjudicaba a los trabajadores urbanos el papel central en la lucha de clases.

La etapa de gobierno de Mao estuvo caracterizada por intensas campañas de reafirmación ideológica, que provocarían grandes conmociones sociales y políticas en China, como el Gran Salto Adelante y especialmente la Revolución Cultural, momento en el que su poder alcanzó las cotas máximas al desarrollarse un intenso culto a la personalidad en torno a su figura. Aún hoy en día, el papel histórico de Mao está rodeado de una gran controversia. Años después de su muerte, en 1981, el Partido Comunista de China publicó un análisis oficial sobre la responsabilidad de Mao en los problemas sociales y económicos derivados de sus políticas, en el que se le achacaban errores graves, aun cuando se reconocía su papel como gran líder revolucionario y artífice de la subida al poder del Partido Comunista. Desde entonces, el Partido Comunista de China ha mantenido esta valoración histórica de Mao como un gran líder, fuente de legitimidad del propio partido, que sin embargo habría cometido algunos errores graves. Fuera de la República Popular, las valoraciones de Mao han variado desde la visión amable que lo mostraba como un líder popular, hasta la percepción de su etapa en el poder como un ejemplo de autoritarismo tiránico y brutal. La mayor discrepancia entre estas visiones contrapuestas de la figura de Mao se refiere a cuál habría sido su nivel de responsabilidad en el fracaso de muchas de las políticas radicales que se adoptaron durante su liderazgo, así como a las cifras de muertos como consecuencia, directa o indirecta, de esas campañas políticas.

Los primeros años de la República Popular

Nacida en plena Guerra Fría, la República Popular China fue reconocida diplomáticamente tan sólo por los países comunistas, algunos Estados vecinos de Asia y por el Reino Unido y Portugal, que contaban con algunos enclaves comerciales en su territorio y no querían ganarse la enemistad de la nueva China. El resto del mundo occidental y la ONU no quisieron reconocer al nuevo Estado, manteniendo que el único depositario de la legitimitidad china era el gobierno de la China nacionalista.

Aislada frente al resto del mundo, la China Popular se volcó hacia la Unión Soviética, el único aliado del que podría obtener la ayuda financiera, económica y técnica que necesitaba para la reconstrucción del país. De este modo, en febrero de 1950, los dirigentes chinos firmaron en Moscú un tratado de "amistad, alianza y asistencia mutua" con el gobierno soviético. A partir de este momento, la construcción del socialismo en China se orientó hacia el modelo soviético y la estrategia estalinista: rápida colectivización de la tierra y una planificación económica que daba prioridad absoluta a la industria pesada.

El nuevo régimen presentó algunas peculiaridades propias respecto al comunismo internacional, lo que dio origen a lo que se conoce como maoísmo: unión de las cuatro clases revolucionarias (campesinos, obreros, pequeña burguesía y burguesía nacional), importancia del campesinado, revolución permanente, acción directa del Partido en todas la áreas.

En el terreno económico, el gobierno chino lanzó el primer plan quinquenal (1953-1957), que se centró en el desarrollo de la industria pesada. En forma complementaria, se llevó a cabo una progresiva colectivización de la agricultura. Las grandes propiedades en poder de latifundistas y de la burguesía campesina fueron expropiadas y repartidas entre los agricultores.

Los campesinos, que se habían convertido en propietarios como consecuencia de la reforma agraria de 1950, fueron incitados a reagruparse en cooperativas socialistas de producción al estilo de los koljoses soviéticos. En 1957, la mayoría de los campesinos chinos formaban parte de este tipo de cooperativas. Las empresas privadas, tanto industriales como comerciales pasaron a ser de propiedad estatal y los artesanos fueron reagrupados en cooperativas controladas también por el Estado.

También se inauguró una política de planes quinquenales de estilo soviético. El primer plan (1953-57) fijó la prioridad del crecimiento industrial, y en particular de la industria pesada, por encima del desarrollo agrícola, lo que trajo consigo un déficit alimentario y la necesidad de mantener el racionamiento. Finalmente, se redactó una Constitución en 1954, que se inspiraba en la soviética, con un total paralelismo entre las estrucutras del estado y las del Partido Comunista.

La campaña de las Cien Flores y el Gran Salto Adelante: En 1956, el régimen comunista impulsó un proceso de liberalización intelectual: la campaña de las Cien Flores (1956-1957). Con él, el Partido Comunista Chino buscaba captar la adhesión de los intelectuales, muchos de los cuales le eran hostiles. En un principio, los intelectuales no comunistas se mostraron reacios a manifestar sus críticas. Finalmente, el movimiento desembocó en una verdadera denuncia de las propias bases políticas del régimen. La reacción del Partido no se hizo esperar: los críticos fueron acusados de contrarrevolucionarios y elitistas y muchos de ellos fueron castigados.

Documento: Revolución cultural en la Universidad

La lucha era muy encarnizada entonces. Obligábamos a los profesores a llevar un gorro y un cartel colgado del cuello en los que aparecían frases escritas como: «Soy un monstruo.» Comparecían por turnos ante todas las clases, donde les insultábamos, y les asediábamos con consignas, acusaciones y órdenes de reformarse. Les obligábamos a limpiar los lavabos, les embadurnábamos con pintura negra y organizábamos «equipos de control de monstruos» (kuan niu-kui tu,), que se encargaban de que recibieran el trato que se merecían. Les acusábamos de faltas concretas y no parábamos hasta que confesaban que las habían cometido. Hizo falta casi una semana de lucha sin tregua para que un hombre admitiera que había dicho «Mao está equivocado» en una conversación con un colega suyo.» Fuente: Memorias del Guardia Rojo (1976) A. Michel

En 1958, el gobierno chino lanzó un amplio movimiento conocido como el Gran Salto Adelante: con él se buscaba lograr un equilibrio entre el desarrollo industrial y la agricultura. Pero, a pesar del éxito obtenido en los dos primeros años, el Gran Salto fue un fracaso.

La crisis se agravó debido a la ruptura con la Unión Soviética a principios de los '60. Las aspiraciones chinas a convertirse en un foco de irradiación de una nueva ola revolucionaria mundial, en la que la lucha contra el capitalismo era central, contrastaba con la ambigüedad de las relaciones que en esos años Moscú mantenía con Occidente.

La Revolución Cultural

Una de las consecuencias del fracaso del Gran Salto Adelante fue el deseaste y la relegación de la figura de Mao del centro del poder. Un grupo de dirigentes del Partido y algunos militares comenzaron a someter las ideas de Mao a una profunda revisión. En 1962, comenzó la contraofensiva del maoísmo a partir del Ejército, donde el líder conservaba un enorme prestigio. A fines de 1965, Mao dirigió sus ataques contra los intelectuales, invitando a los estudiantes a denunciar las desviaciones ideológicas.

Dicha estrategia triunfó en agosto de 1966, fecha en que se hicieron públicos los dieciséis puntos de la “gran revolución proletaria” que habían sido impuestos de hecho gracias a la lealtad de los guardias rojos y al apoyo de las masas trabajadoras descontentas. Los objetivos principales que pretendía cubrir con este proceso eran, en primer lugar, la persecución y derrota de todos aquellos que, detentando el poder, seguían la vía capitalista; en segundo lugar, la destitución de las autoridades académicas burgueses y la abolición de su ideología; por último, la transformación de aspectos de la superestructura – lugar donde se sitúa la ideología en la teoría marxista – que habían quedado desfasados después de la implantación de la economía socialista.

Aquel mismo año de 1966 se hizo público el célebre Libro Rojo, recopilación de citas de Mao que sintetizan lo fundamental de su pensamiento y que se extendió entre las masas chinas con el propósito de que sirviera de instrumento para que asumieran el protagonismo de su propia revolución. El libro, traducido a numerosos idiomas, corrió de mano en mano por todo el mundo y se convirtió en un auténtico best-seller político de la década siguiente. Después del noveno congreso del Partido Comunista, celebrado en abril de 1969, el pensamiento maoísta se consolidó como eje de la Revolución China, pero veinte años después, las disidencias internas, sacadas a la luz por la descomposición generalizada de los regímenes imperantes en los países del llamado “socialismo real”, y especialmente representadas por los jóvenes estudiantes y la población descontenta de las grandes concentraciones urbanas, fueron violentamente reprimidas en la plaza de Tiananmen. Para entonces, el último de los supervivientes que fundaron el Partido Comunista, Mao Tse-tung, había fallecido en 1976. Pese al imprevisible desmoronamiento de su gran obra, aún hoy el mundo recuerda con fascinación la asombrosa energía de que hizo gala el maestro chino durante su larguísima existencia. Siendo joven, cuando caía la helada lluvia traída por el viento de Mongolia, Mao se desnudaba para recibirla con objeto de, según sus propias palabras, “domar el esqueleto”. Con el mismo rigor espartano y abnegado mantuvo un pulso con la Historia.

El llamado de Mao tuvo una gran respuesta en las escuelas y en las universidades, de ahí que este movimiento haya recibido el nombre de Revolución Cultural. El movimiento pronto se extendió a toda China. Los estudiantes, convertidos en Guardias Rojos, dirigían sus ataques contra los dirigentes que se habían opuesto a Mao, a los que calificaban de revisionistas y contrarrevolucionarios. A comienzos de 1969, Mao había recuperado su poder.

China después de Mao

Tras la muerte de Mao en 1976, los dirigentes chinos mantuvieron el modelo socialista. Sin embargo, se ha desarrollado una política económica más pragmática que, lentamente, camina hacia una economía de mercado, aunque siempre controlada. El conductor de este cambio es Deng Xlao Ping, uno de los dirigentes marginados del Partido durante la Revolución Cultura] y rehabilitado posteriormente. En 1978-1979, Deng impulsó una cierta liberalización política conocida como "Primavera de Pekín" y permitió una crítica moderada al maoísmo. Sin embargo, el régimen chino todavía se caracteriza por la falta de libertad política. Los movimientos de oposición son duramente reprimidos tal fue el caso de la revuelta estudiantil en la plaza de Tiananmen, en Pekín, en 1989.

El legado de Mao

El legado de Mao es objeto de gran controversia. Muchos chinos consideran a Mao como un gran revolucionario, un gran líder. Reivindican su figura, aunque reconozcan que incurrió en serios errores al final de su gobierno. De acuerdo con Deng Xiaoping, quien fuera desplazado durante la Revolución Cultural acusado de seguir el camino de restauración capitalista, Mao estaba las tres cuartas partes en lo correcto y una cuarta parte errado y su contribución fue primordial y sus errores secundarios. Algunos miembros del Partido Comunista, sin embargo, acusan a Mao de ser el responsable de la ruptura con la Unión Soviética. También se le critica el no haber adoptado políticas relacionadas con el control de la natalidad, las cuales fueron desarrolladas posteriormente por sus sucesores cuando establecieron una serie de incentivos y programas a fin de lograr que las familias chinas sólo tuvieran un hijo.

Los críticos de Mao, sin embargo, afirman que logró éxitos de gran importancia. Por ejemplo, antes de 1949 el índice de analfabetismo era del 80% y el promedio de vida de la población era meramente 35 años. A su muerte, el índice de analfabetismo había bajado al 6% y el promedio de vida se duplicó a 70 años. La población de China durante el periodo de Mao aumentó en 57% llegando a 700 millones comparado con la cifra de 400 millones que había permanecido constante entre las Guerras del opio y la Guerra Civil China. También dicen sus seguidores que bajo Mao China se deshizo de un siglo de humillaciones a las que le sometieron las potencias occidentales y surgió como una gran potencia mundial. También afirman que Mao logró la industrialización del país y aseguró la soberanía de China bajo su mando. Se dice también que Mao terminó con el régimen corrupto del Kuomintang. Los oponentes a Mao indican que los logros en la erradicación del analfabetismo y las expectativas de vida, también fueron alcanzadas por el régimen del Kuomintang en Taiwan. Algunos de estos logros se obtuvieron debido a que el país no estuvo en guerra durante ese periodo y por tanto pudo dedicarle recursos al mejoramiento de la población. Paradójicamente, Derechos Humanos no ha mostrado un interés particular sobre la gran cantidad de crímenes y/o fusilamientos realizados durante su mandato, siendo principalmente los regímenes de "derecha" los que han sido condenados internacionalmente por estas organizaciones

Mao planteaba que el socialismo era la única respuesta para China, debido, entre otros argumentos, a que las potencias occidentales y particularmente los Estados Unidos, nunca permitirían que China avanzara bajo un régimen capitalista. De hecho, esta teoría no estaba lejos de la realidad, por cuanto Estados Unidos mantuvo un embargo comercial a la República Popular1972, cuando Richard Nixon decidió que China constituía una potencia que debía ser considerada favorablemente en la Guerra Fría con la Unión Soviética. China que duró hasta

Detractores y seguidores coinciden en afirmar que Mao fue un gran estratega militar lo cual demostró en la Guerra Civil China y en la Guerra de Corea. De hecho, las tácticas de Mao han sido utilizadas constantemente por aquéllos que luchan como insurgentes en diferentes lugares del mundo, así como por aquéllos que tratan de aplastar la insurgencia.

Por otra parte, la ideología del maoísmo ha influido en muchos movimientos comunistas en el mundo tales: Sendero Luminoso en el Perú y el movimiento comunista en Nepal. Sin embargo, China se apartó totalmente de la línea maoísta cuando Deng Xiaoping inició las reformas económicas.

En la actualidad el seguimiento de Mao se ha reducido drásticamente en China. De hecho, algunas de sus obras han sido muy criticadas posteriormente. El libro Mao: La Historia desconocida, escrito por Jung Chang y Jon Halliday, señala que Mao creó muchos mitos en cuanto a sus logros y su juventud, a fin de mostrarse como el héroe del pueblo. Incluso afirman que algunas incidencias de la Gran Marcha, en particular la Batalla del Puente Luding, eran totalmente falsas. Con todo, el libro de Chang y Halliday, cuya versión en español apareció en abril del 2006, ha sido objeto de numerosas críticas por sus faltas de rigor histórico.

Sin embargo, continúan las muestras de seguimiento al “Pensamiento Mao Zedong”. En Zhengzhou, al norte de Wuhan, una ciudad obrera, industrial, todos los 9 de setiembre, aniversario de la muerte de Mao, se reúnen miles de trabajadores en la plaza central; allí cuatro obreros publicaron un llamamiento que circuló por toda China, titulado “Mao, nuestro líder para siempre”, de denuncia de los seguidores del camino capitalista a los que Mao Tsetung combatió, que se adueñaron de la dirección del Partido y del Estado, pasaron a nombre propio los bienes del Estado, y son parte de esa clase dirigente de la China capitalista e imperialista actual. Hay una proliferación de centros de estudio de las obras de Mao, legales algunos, clandestinos otros; casas de té donde se cantan las canciones y se pasan las peliculas de la Revolución Cultural. Millones de chinos llevan el distintivo de Mao, para mostrar que son maoístas. Esto puede explicarse por las palabras del propio Mao, quien afirmaba que una de las leyes del proletariado es “luchar y fracasar, volver a luchar para volver a fracasar, y así hasta la victoria final”